Younger (personificado por Michael Sheen) es un terrorista estadounidense que amenaza, por medio de un video, con detonar tres bombas nucleares en distintas ciudades durante los próximos dos días. Luego de su captura el gobierno convoca a especialistas de diferentes áreas: el misterioso H (interpretado por Samuel L. Jackson) es un interrogador -bastante psicópata- con métodos moralmente cuestionables y la intachable agente del FBI Helen Brody (Carrie-Ann Moss), el único personaje que no cree que el fin justifique cualquier medio. Younger es un militar profesional altamente preparado para resistirlo todo, y guarda información vital de la que dependen millones de vidas. Pero para complicarlo todo, esa información tiene fecha y hora de vencimiento: más allá de ese límite ya no tiene sentido obtenerla. Esa es la lucha que mantienen a lo largo de toda la película y cada uno, con sus propios métodos, tratará de evitar que exploten las bombas. Las torturas que debe soportar Younger son tan crueles que por momentos el terrorista parece el bueno de la historia y deja mucho que pensar al respecto. ¿Cuáles son los límites de un interrogatorio ante la posibilidad de que mueran miles de personas si la información no se consigue? Ese es el dilema que plantea "El día del juicio final". ¿Hasta dónde puede llegar el hombre en una situación límite y justificarlo?